Sergio de Miguel

Sergio de Miguel

Se crió viendo Espinete y la Bruja Avería y sus padres le hacían escuchar para dormir las canciones de Pepe Da Rosa y Gila, con lo cual “con esta infancia, era inevitable que terminara haciendo el gilipollas sobre un escenario”. Y es que su mayor satisfacción es “tener el don de poder hacer reír a la gente”. Sergio de Miguel (Soria, 1980), descubrió su vocación en el grupo de teatro del IES Virgen del Espino de la mano de Julián Maestro, quien le dirigió durante ocho años. Formado en la Escuela de Artes Escénicas de León, fue allí donde comenzó a escribir e interpretar sus propios monólogos ...

Sergio de Miguel Shows y Actuaciones

Que tu hija salga con uno de los Jonas Brothers es muy preocupante. Para Sergio, por lo menos...

Sergio de Miguel - Soria ya

Biografía completa

Se crió viendo Espinete y la Bruja Avería y sus padres le hacían escuchar para dormir las canciones de Pepe Da Rosa y Gila, con lo cual “con esta infancia, era inevitable que terminara haciendo el gilipollas sobre un escenario”. Y es que su mayor satisfacción es “tener el don de poder hacer reír a la gente”.



Sergio de Miguel (Soria, 1980), descubrió su vocación en el grupo de teatro del IES Virgen del Espino de la mano de Julián Maestro, quien le dirigió durante ocho años. Formado en la Escuela de Artes Escénicas de León, fue allí donde comenzó a escribir e interpretar sus propios monólogos cómicos en cafés-teatro y locales de esta misma ciudad. Después dio el salto al canal Paramount Comedy en el programa Nuevos Cómicos, un verdadero escaparate televisivo, en el que ha grabado dos monólogos hasta la fecha.



Ha trabajado en teatro en el espectáculo cómico Cuatro junto con Manu Feijoo, Juanki, Boto e Iñaki Urrutia y es guionista de la serie Estados Alterados de Maitena, además de continuar curtiéndose en locales de todo el país con sus monólogos.



Su humor fresco y cargado de ironía alude a menudo a sus orígenes, consiguiendo llevar el nombre de Soria como bandera y seña de identidad, de lo cual dice sentirse “muy orgulloso”. Quien lo iba a decir cuando su profesora del instituto vaticinó “Sergio, haciendo el gilipollas no vas a llegar a nada”.